El cuento es un juego, y el juego es el medio gracias al cual los niños y niñas aprenden. El juego permite el uso de la imaginación, la inventiva, la creatividad, no solo es motricidad, habilidades físicas, es mucho más. El juego no es solo saltar, correr, usar con las manos un juguete determinado, el juego es mucho más y se da en libertad siempre, o así debe ser.

Normalmente el libro, que es un juguete, debe ser de libre acceso al niño, debe ocupar espacios en cada rincón de casa, es positivo un rincón de lectura, pero que el libro no esté solo en un lugar. En mi casa hay libros en el dormitorio, muchos en el salón, una estantería solo para los libros de mis hijos, libros en un pasillo, en su dormitorio (que no usan porque hacemos colecho)… es decir, el libro es tan importante que está presente en cada lugar de casa ¡hasta en la cocina! Allí tengo los de recetas… Con esto no quiero decir que debéis ser unos locos de los libros como yo, pero si que vivan con libros, que se normalice la existencia del libro en el hogar, pero…

Normalmente para los más pequeños, los libros están llenos de ilustraciones, ilustraciones maravillosas pero que condicionan la mente y la imaginación del niño. Si les estamos leyendo un cuento (porque aún no saben leer) les vamos enseñando las ilustraciones, o las miran, entonces, cuando hablemos de la protagonista de la historia, el libro les habrá dicho cómo es esa protagonista. No se imaginará una niña como ella, o como desee que sea el personaje, será la que la ilustración le dicte, y estaremos mermando los dones que ofrecen los cuentos, el más importante: el uso de la imaginación y la creatividad. Así mismo podemos perpetuar cánones establecidos sobre el físico en nuestra sociedad.

Si les leemos un cuento sobre dragones, verán las ilustraciones, los dragones serán verdes como en le cuento, o rojos, o como los hayan dibujado, en cambio su mente podía bien haberlos imaginado a lunares, a rayas, con escamas de miles de colores, o de una manera imposible de dibujar…

Así que, si nos inventamos los cuentos, el uso de la imaginación e inventiva será pleno, el objetivo de los cuentos será total: imaginar y crear… por ellos mismos.

Inventar cuentos es algo que podemos hacer en cualquier momento, mientras paseamos por la playa en invierno, mientras mamá cocina (yo lo hago), antes de dormir… Podemos crear cuentos a medias, yo cuento un trozo y tú continúas con otro trozo, luego otro aporta el suyo, y así construimos juntos una historia… Puede llegar la edad en la que todo el cuento lo invente tu hij@, que tú le pidas que te cuente un cuento…

Tiene un inconveniente, que a veces te pedirá que repitáis un cuento inventado y no lo recuerdes… que también me ha pasado, como el cuento de los ratones de lunares, para el que incluso creamos una canción… pero bueno, lo reinventamos.

Con esto no quiero decir que no hagáis uso del álbum ilustrado, de los cuentos con ilustraciones, nosotros lo hacemos a diario, soy una fan de ellos, no sé si más que mis hijos… simplemente os recomiendo que inventéis cuentos para agilizar su creatividad, ejercitar su propia imaginación (y la vuestra) y se exprese creando su propia idea de historia, aprenderás mucho de su vida interior de este modo incluso, y tus hijos de la tuya… porque criar, es un proceso de aprendizaje bilateral, tanto MaPadres como hij@s estamos aprendiendo, enriqueciéndonos interiormente y mutuamente, ellos más a nosotros que nosotros a ellos…

Así que sacad todo ese mundo fantástico que llevas dentro, que no se te oxide, que no permanezca en la oscuridad y muéstraselo a tus hijos para que ellos sepan manejar con agilidad el propio, disfruten de él y ofrezcan toda una nueva gama de colores y vida a este mundo que es demasiado gris y predibujado…

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