Quienes lleváis tiempo siguiendo mi blog sabéis que mis hijos no han sido escolarizados, al llegar a cierta edad, es decir, en torno a los 6/7 años, los niños necesitan verdaderamente estar con otros niños por necesidad, deben ir construyendo su entorno, su tribu, su grupo de amigos, socializar con iguales se hace un paso que necesitan y te demandan. Esto es un avance más en su desarrollo que los MaPadres debemos saber acompañar. No me gusta la escuela tradicional, a muchos no nos gusta, pero quizá vives en un lugar donde hay pocas opciones o ninguna a este tipo de escuela, sé que les pasa a muchos de quienes me consultáis. Nosotros creímos tener suerte al encontrar una espacio libre cerca (no quieren llamarlo escuela). Respeto a los niños, a su identidad, libertad para que ellos se expresaran, decidieran qué hacer durante la mañana (era de 9:30 a 1:30), qué actividad llevar a cabo. Los padres estábamos ahí sin intervenir, solo mirando por si hiciera falta algo, prácticamente, diría yo, para decirles “si has cogido eso debes volver a ponerlo en su lugar si has terminado con ello” (es una de las normas del centro). Ciertamente enseguida interiorizaron esa “norma”.

Al tener gemelos, no me puedo dividir ¡ojalá!, así que solía andar más pendiente del niño (que usaba sierras y martillos) que de la niña, ella jugaba con las niñas y al supervisar sus padres ya estaba “cuidada”.

Todo parecía maravilloso hasta hace una semana, un poco más…

En un espacio libre, alternativo, esperas actitudes respetuosas con los niños pero también entre ellos… y si no las hay, trabajar que éstas existan de forma respetuosa. Si a un niño le apetece abrir en canal a un gato ¿le dejamos? Yo apostaría a explicarle lo que significa torturar a un animal, no a que realice su ejercicio de libertad… Esto es un ejemplo que pongo, no es algo que haya sucedido. Lo que si ha sucedido es que han efectuado sobre mi hija un acoso en toda regla, una exclusión que se ha consentido porque prima la libertad de los niños en el espacio.

La libertad es un derecho, un derecho con el que debemos ser responsables, a ser responsables de ese derecho se aprende poco a poco.

No es un ejercicio de libertar excluir a otro niño, es tiranía, y eso hay que hacerlo ver mediante un ejercicio de empatía del niño que excluye para con el dolor del niñ@ excluido.

Y desde la semana pasada, el grupo con el que jugaba mi hija, por la decisión de una de ellas sin motivo alguno que lo justifique, no había habido pelea alguna, ni roce, ni nada, simplemente porque si, decidió expulsarla, dejarla de lado.
Cada 15 minutos mi hija se acercaba a ellas y pedía poder jugar con ellas, ellas le respondían que no, que se fuera, que no querían que estuviera ni siquiera ahí. Mi hija aceptaba y se iba llorando sola a un rincón del recinto (esto lo observaban otros padres y madres, pero la norma es no intervenir). Como es un espacio libre donde gobiernan los niños, mi hija se tenía que ir, porque mandan los que primero están en cada lugar, así que la iban echando de un sitio y otro. Y así ella obedecía, se iba a llorar a un rincón sola hasta el siguiente intento en el que volvía a ser rechazada.
El viernes, en la reunión de padres que se hace semanalmente para exponer experiencias, expuse el problema, y se me dijo que no se debe intervenir, que ellos solucionan sus problemas solos y que no se debía hacer nada… La norma, en el espacio libre, es no intervención del adulto, y que empatizar con el dolor es repetir lo que tu hij@ diga sin más, sin emitir opiniones ni juicios, sin decir eso está bien o mal, o sea pasar… ¿o no es pasar?
Ayer, miércoles, seguía la cosa igual, bueno peor… y yo ya muy cabreada… Todos los MaPadres eran conscientes de lo que pasaba, nadie hacía nada, ni el gestor del espacio, porque… no se interviene. Y un padre me suelta “Cómo son los niños ¿verdad?” Me giré, le miré a los ojos mientras oía a mi hija llorar y le dije: ¿los niños?, los niños no son así, cuando esto se hace lo han visto, a ser crueles los niños aprenden, están haciendo un ejercicio de dominio sobre otro observado en el entorno, cualquier entorno, incluso en este entorno. Reproducen actitudes de control y dominio aprendidas. El padre se calla, y yo me voy.

Ayer la expulsión era aún más dura, con palabras más duras e incluso la buscaban para ir a decirle: no queremos jugar contigo, no te queremos…, tal fue el caso, que mi hija se hizo pis encima por la tensión que sufría, cuando desde los 2 años no usa pañal y no tuvo escapes nunca… Mi hija ya estaba aleccionada de casa ayer, si, ayer por primera vez desde que la parí, le dije a mi hija lo que debía hacer ante una situación. Le había dicho que si pasaba eso que estuviera conmigo y con su hermano, y estaba conmigo y su hermano jugando juntos (es la 1º vez que juegan juntos ahí aunque sean gemelos fuera de casa no hay dependencias) cuando vinieron por ella de nuevo. Su hermano, que era consciente del sufrimiento de su hermana y que ha sido educado RESPETUOSAMENTE, por 1º vez defendió a su hermana, normalmente no intervienen en uno en el otro, pero esta vez si lo hizo, le dijo a la niña que venía a increpar que se fuera ella, que ellos estaban en su espacio y que dejara en paz a su hermana ya, que hacer daño no era respetuoso (con estas palabras) y era malo. Si, emitió un juicio, pero hay juicios sabios ¿no? Es algo que le ha enseñado una adulta, su madre ¿pero es correcto verdad? La educación en libertad debe tener el límite de evitar el dolor que se infringe caprichosamente a otros, la crueldad que se ha llegado a consentir, el machismo visto, la división por sexos permitida ejercida entre los niños y niñas… si esto es escuela libre menuda sociedad futura construirían…

No, no todas las “escuelas libres” deben ser así, no vengo a renegar de la enseñanza alternativa, todo lo contrario, pretendo denunciar que hay proyectos que no son respetuosos y que los adultos no saben gestionar esos espacios de forma empática y emocionalmente consciente. La empatía no es sentarte con alguien que sufre y repetir las frases que te diga calcadamente, tal y como me dijeron que debía hacer, quizá no saben que he leído mucho pero también sufrido en la vida como para saber que eso no es mostrar empatía. La empatía es mostrar al otro tu conciencia de su dolor y acompañar, no repetir como loro lo que dice porque eso es IGNORARLE, los abrazos pueden ser de hielo sin las palabras adecuadas…
Así que, como no hay más proyectos alternativos en la zona, y mis hijos piden estar con otros niños ya, como no hay nada que me ofrezca -fuera del sistema- ese trato con otros niños diario y enseñar en casa, buscaremos dentro de los coles tradicionales la mejor opción, la más alternativa, que en ello estoy. Muy a mi pesar y muy decepcionada, porque ver sufrir a tu hija y ver que eso se permite, que entra dentro del “cambio” en la educación es muy triste, aunque me repito no todos serán igual, es mi experiencia solamente no generalicemos. Se puede mediar respetuosamente, se puede mostrar el dolor del otro y que empaticen, si no lo haces, jamás les importará si otro sufre a cambio de su ejercicio de libertad, porque su capricho prima, su sentir prima, a pesar de todo y del dolor de cualquier otro, y ESA no es mi idea de cambio, gente así ya hay y mucha…

No son cosa de niños, ese es otro error, los niños pueden tener unos MaPadres muy respetuosos, pero salen a la calle, escuchan, ven, hay carteles publicitarios, si ven la TV, gente del entorno que no es afín a tu forma de criar… todo les influye, y debemos hacerles ver lo que hace daño porque es nuestro deber como padres respetuosos y responsables. Si mi hija ve en la TV que pegar es gracioso y luego pega pensando que es una gracia, deberé mostrarle que no es así. Si van por la calle y ven a un hombre gritarle a una mujer: ¡gilipollas! Deberé explicarles lo irrespetuoso que eso es, porque en este espacio hasta el insulto se permitía…

Así que pasaremos página, mi hija está mejor y buscando opciones, solo decieros que, porque un espacio se declare alternativo o libre es bueno por sistema, que tengáis criterios propios, que no aceptéis que se infrinja dolor porque se interfiere en la actitud del niño, porque como dice Carlos González hay una lógica en todo esto, y hay quien ha perdido el norte, el sur y hasta la conciencia…

El padre de la escuela libre, de Summerhill, dijo una vez:

“Yo sostengo que el fin de la vida es encontrar la felicidad, lo cual significa encontrarle el interés; la educación debe ser una preparación para la vida. Nuestra cultura no ha tenido mucho éxito; nuestra educación, nuestra política y nuestra economía conducen a la guerra; nuestras medicinas no han acabando con las enfermedades; nuestra religión no ha abolido la usura y el robo; nuestro decantado humanitarismo permite aún que la opinión pública apruebe el bárbaro deporte de la caza; los progresos de la época son progresos mecánicos, en radio y televisión; nos amenazan nuevas guerras mundiales, porque la conciencia social del mundo todavía es primitiva.”

Para el señor Neill la educación debía orientarse hacia el desarrollo de los individuos libres y autorregulados por medio del autogobierno. Todo ello es un medio sano en el que se conjugaba amor y libertad, de ningún modo exclusión y persecución. Olvidamos que, antes de llegar a la escuela libre, los niños y niñas ya habían recibido condicionamientos en su infancia y éstos pueden no ser respetuosos para con otros seres humanos.

Neill defendía la idea de que el niño debía jugar cuanto y cuando desease, siempre que con ello no molestase a ningún compañero y no alterase el buen funcionamiento de la comunidad. ¿esto se ha cumplido? Evidentemente no, ya que se ha hecho mucho daño a un compañero y se ha alterado el concepto de comunidad manipulandolo, moldeándolo, escogiendo quien entra y quien no.

Y no me extenderé más, creo que está claro lo que es la “escuela o espacio libre” y lo que yo me he encontrado, si optas por una pedagogía alternativa, libre, infórmate bien cómo responden ante situaciones de acoso o exclusión, no todo es tan bonito en lo “alternativo”, hay quien no ha entendido nada…

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