Si buscamos en Google la palabra empoderamiento, porque la RAE da una definición no acorde con su uso, tendremos éste resultado:

Empoderamiento (empoderar):

  1. nombre masculino

“Adquisición de poder e independencia por parte de un grupo social desfavorecido para mejorar su situación.”

Si seguimos buscando, porque no nos convence, en la wikipedia encontraremos ésta otra versión más feminista:

“Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos sociales vulnerables o que sean víctima de la marginación, tanto su origen como su aplicación práctica más extendida se encuentra entre el colectivo de las mujeres. El concepto fue propuesto por primera vez a mediados de los 80 por DAWN (1985), una red de grupos de mujeres e investigadoras del Norte y del Sur, para referirse al “proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”.

Desde este enfoque más feminista, el empoderamiento de las mujeres abarca desde el cambio individual a la acción colectiva, e implica la alteración radical de las estructuras y procesos que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.

Para mi, sigue sin cuadrarme ésta versión tampoco, la veo limitada, es como si las mujeres que no pueden tener acceso a información, no se puedan empoderar nunca, y para mi es todo lo contrario, es un proceso interior y no exterior, y ni mucho menos nos lo darán la mayoría de los libros que puedas encontrar en las grandes superficies o famosas librerías, es decir, no es algo accesible culturalmente, solo unas pocas saben qué leer para poder liberarse. No existe una cultura de empoderamiento asentada y popular aún.

El empoderamiento tal y como yo lo veo, llega en el momento en el que dejas de escuchar a tu alrededor, dejas de hacerle caso a todo el mundo, dejas de vivir como todo tu entorno menos “familiar” y social espera, y empiezas a escuchar la voz que de verdad hace falta, a la persona que realmente necesitas escuchar: a ti, tu instinto, tu YO, su SER.

El empoderamiento no viene de fuera, nadie, ni el mejor o la mejor gurú, ni el mejor libro, puede empoderarte, empoderarse es algo interior, se empodera la persona, no quien informa o acompaña sea el momento que sea de nuestra vida. No eres una niña tutelada y liberada por NADIE.

La mayoría de las veces el empoderamiento viene unido a la maternidad, el momento en el que llegas a ver todo el potencial que tiene tu cuerpo, todo su poder en el máximo esplendor, la capacidad de gestar, traer vida al mundo, y de alimentar a esa vida. Das vida y ves a tu Diosa, esa que todas llevamos dentro.

Para mi ese momento va unido a algo que las mujeres llevan haciendo mucho tiempo, por suerte cada vez menos, y es competir contra las demás mujeres. Una vez te empoderas, esa competición desaparece, llegas a la sororidad, no ves rivales en tus compañeras, ves iguales, compañeras, cómplices, incluso en las que siguen cuestionando cada paso que das en cualquier ámbito de tu vida, porque sabes que ella te necesita y tú a ella aunque no tengas nada que ver con su forma de ser y estar en el mundo.

El empoderamiento, trae consigo la búsqueda de otras mujeres y hombres que te entiendan, que compartan sensaciones y maneras de hacer. Búsqueda de TRIBU, porque muchos hombres, cada vez más, acompañan, no se creen la voz de la sabiduría y reconocen que están perdidos en algunos aspectos.

Cuando te sientes empoderada, eres capaz de escuchar a tu cuerpo, de adelantarte a las necesidades de tu bebé, ese instinto que tenemos se acentúa, empiezas a huir de los opinólogos, de los cuentos chinos de grandes marcas comerciales y empiezas a fijarte en las pequeñas cosas que de verdad dan sentido día a día a la vida, las noches pegada al cuerpo de tu bebé, verlo alimentarse, sonreír, ver como tu pareja lo coge en brazos y como ejerce su paternidad/maternidad consciente, la felicidad en un baño calentito con todos dentro, que la hora de comer no sea a base de leyes marciales y de platos limpios tras terminar la comida, sino de reir, y por supuesto luego limpiar, pero ambos, no solo tú, o quizá él mientras tú vuelves a amamantar….

Conlleva libertad, de decisión, de voluntad, de movimiento, de acción, de pensamiento, de vida.

Cada mujer lo vive de una manera distinta, ésta es parte de mi visión.

¿Cuál es la tuya?

Mayka Martín

Acompañamiento

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