El sábado comprábamos los regalos de Papá Noël y Reyes Magos, mis hijos nos acompañan porque como ya sabéis, desde siempre, saben que los papis sustituimos a sus majestades y al señor Noël que hace mucho que murieron… Pues bien, me encontré con la situación que estoy cansadita de encontrarme en estas fechas.

Como contaba estamos comprando los juguetes y la dependienta, muy sonriente, sin mala intención eso seguro, porque además no llegaría a los 20 años, le dice a mis hijos:

¿Habéis sido buenos? ¿Os habréis portado bien verdad? Si no me quedaré yo con los juguetes…
No sé si me puse roja, por dentro sentí que ardía de rabia, yo esforzándome porque crezcan sin amenazas y va una extraña a deshacer todo lo que me esfuerzo yo en casa, con o sin mala intención, y no era la primera vez en este año ya…

Me armé de calma, y sonriendo le dije: los niños siempre son buenos, los malos somos los adultos siempre amenazando a los niños… en nuestra casa siempre hay regalos y ningún niño se porta mal, eso no existe. ¿Verdad cariños? Les dije a mis hijos. Ellos sonrieron orgullosos, en ese momento, cuando dije eso, porque segundos antes, mientras la dependienta les soltaba la terrible amenaza mi hija me miraba, me miraba cuando esa adulta le soltaba eso, y me miraba con temblor en sus ojitos –uno que nunca veo- enía miedo, como queriéndome decir: ¿Mami es verdad? como asustada… Por eso no pude callarme, ni me dio la gana hacerlo, como me tengo que callar cientos de veces por no parecer una borde, que a partir de ahora lo seré y más por cierto.
Mi pareja dice que fui borde, que siempre lo soy cuando contesto cosas así, que la gente no lo hace con mala intención ¿pero a quién debo proteger: a mis hijos o al delicado sentido de la gracia o la educación del adulto? La verdad: me resbala lo que piensen los de fuera de mi casa y ni siquiera son amig@s, y no considero que haya sido borde, la sinceridad no es ser mal educada ¿no? ¿o es ser educado: ser falso y callar? ¿permitir, por normas de cortesía social, que se coaccione a mis hijos? Pues seré mal educada y borde toda la vida, es lo que hay.

Mis hijos me abrazaron tras decir eso mientras la chica bajaba por las escaleras con los juguetes, y me dijeron: gracias mamá.

Y es que una se cansa, como cuando, delante de mis hijos, me preguntan, por ser gemelos ¿son naturales? Pues no mire, son de plástico ¿le parece? Ya una se cansa, se cansa de que les digan, aunque no vayan al colegio: tienes que sacar buenas notas o no te traerán regalos. O que si no me das un beso no te quiero… ¡Como odio eso de que se da y se quitan los “te quieros”! ¿Se es consciente de la inseguridad que eso crea en un niñ@? Si tu pareja te dice: si no te pones ese vestido/ríes/comes/duermes…  ya no te quiero… imagina (son avisos de un maltrato psicológico por si no lo sabes…). Pero a los niños y niñas se les puede decir de todo y eso que se supone tienen los mismos derechos que un adulto. El niño que no ríe las gracias al adulto, que no es gracioso, que no se deja besar o no da besos, el que no guarda silencio mientras hablan los mayores (eso también lo odio ¿es que no pueden conversar con nosotros, somos dioses?), ese niño es un mal educado y es malo, y culparán de todo a mamá, eso de paso, ¡ale! A cargarla de culpa porque su hij@ no es como el capricho de ese adulto espera. Pues ¡basta de culpas! Ni para la madre, ni para los niños y niñas, seamos bordes, porque si nuestros hijos se sienten desasistidos ante determinadas afirmaciones juiciosas sobre si son o no malos, se sentirán mal, solos y perdidos, por muy bien que lo hagamos en casa, fuera de casa hay que seguir defendiendo nuestra forma de criar, se ofenda quien se ofenda, nuestros hijos e hijas primero, los adultos son mayorcitos para asumir contestaciones que no le van a gustar cuando se meten donde no les llaman, o sea: en la vida de nuestros hijos.

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