“Todo niño suficientemente amparado y adherido al cuerpo de su madre será libre. No tendrá miedo, vivirá dentro de la confianza más absoluta, será generoso porque sabrá que tiene lo que necesita. Será capaz de estar al servicio de los demás, porque estará saciado de amor. Colmado de nutrientes. Rebosante de cuidados. Desapegado de los peligros, Dispuesto a amar.”

Laura Gutman, extraído del libro La Revolución de las Madres

 

Cuando hablamos de “apego seguro”, no lo estamos haciendo en términos mecanizados, es decir: dar pecho, colecho, porteo, comer en trozos… tiene que ser algo más. Esto es, hablamos de sentimientos, de ponerle sentimiento.

La “teta” fría, si, le aportará todos los beneficios de la leche Materna que es lo mejor, pero si hablamos de apego seguro, de conexión emocional la estamos encareciendo, estamos restando el mayor valor que pueda tener con respecto al apego seguro. El pecho debe darse cálidamente, mirando a lo ojos, poniendo todos los sentidos y sentimientos en el acto, así, sí será lo mejor para nuestros bebés y niñ@s. Si estás mirando al móvil, y lo haces mecánicamente seguramente el niño muestre problemas para mamar, se despegará de la teta varias veces, morderá, tirará, llamará tu atención, porque NECESITA que le nutras no solo de leche, también de amor.

Cuando hacemos colecho, no es solo dormir juntos, es hablar, es abrazarse, es hacerlo de forma amorosa, no quejándonos por ello delante de ellos, no deben escuchar discusiones entre sus padres porque el niñ@ molesta en la cama de éstos o porque papá dice que ya es mayor para que duerma en vuestra cama. El colecho nos ayudará a dormir mejor, si, ayuda en la LM, si, pero ayuda sobre todo al niñ@ a sentir que siempre que abra los ojos estarán sus padres a su lado. Recordemos que ellos no poseen sentido del tiempo, si no nos ven, hemos desaparecido para ellos, no saben que tras esa pared estamos nosotros y vendremos enseguida. Al dormir juntos ese miedo a no vernos al abrir los ojos, desaparece, y su sueño es más relajado y llegará a ser regular mucho antes a través de compartir la cama. Y la verdad, dormir con los hijos es algo que yo personalmente apoyo porque la conexión se hace muy fuerte, finalmente, con el ritmo de vida que llevamos ¿cuánto tiempo realmente pasamos las familias junt@s? El colecho ayuda a que haya más tiempo familiar, y que la conexión sea más fuerte y la familia se una más.

El porteo debe hacerse de forma segura, informada, debe ser por lo tanto ergonómico, y debemos hacerlo amorosamente, no con desgana, quejándonos, como haciéndolo “porque está de moda”; hay que hablarles, acariciarles, abrazarles… si no va a ser así mejor usar un carrito. Un porteo sin amor, un porteo frío, pierde todos los beneficios emocionales que aporta, toda la conexión y seguridad que ofrece. Los niñ@s sienten más de lo que creemos que perciben, mucho más, reconocen cada ritmo de nuestro corazón y a qué emoción pertenece esa melodía, recuerda que ha estado 9 meses dentro de ti, sintiendo lo que tú sentías, reconociendo el mundo emocional de la madre para reconocer el suyo propio.

Comer en trozos (BLW, o Baby Led-Weaning) debe hacerse también de forma amorosa, respetuosa, escuchando a nuestro bebé incluso cuando no sabe expresar lo que quiere, ese es el instinto, lo que nos conecta y hemos dejado de escuchar con tanto invento y nuevos gurús de la crianza. Si come a trozos, y le obligas a comer, ten por seguro que su apego se verá perjudicado. Si le das tú los trozos no hay autorregulación, no hay autogestión, y su confianza, su autoestima se verá perjudicada. Una comida familiar que no se hace en un ambiente respetuoso no nutre, solo llena la tripa, quita el hambre, pero no el hambre emocional que es el más necesitado de atender en un bebé o niñ@.

Todo es pensar en sus necesidades emocionales si te das cuenta, es LO QUE JAMÁS DEBE FALTAR: ATENCIÓN EMOCIONAL, no dejarles llorando, no dejar de atender sus llantos, sus demandas de cariño, sus enfados (que es un reclamo a una petición o protesta). Dar pecho, hacer colecho, portear, hacer BLW sin los nutrientes y la calidez del amor no sirve de nada, y mucho menos servirá para fundamentar un apego seguro en nuestros hij@s, que al fin y al cabo es lo que todo buen padre/madre busca con los recursos que pueda, tenga o las circunstancias le permitan.

Mayka Martín

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