Cuando tu bebé llega al mundo posee todo lo necesario para pensar por sí mismo. Nace con más de mil millones de células cerebrales (neuronas) conectadas entre sí mediante unas fibras delgadas aún más largas (sinapsis). Una sola neurona de tu bebé puede estar conectada a otras quince mil ¡imagínate!

Todo ello está diseñado para su correcto desarrollo mental.

Cada bebé es distinto, tiene su propia personalidad, aptitudes, desde que nace y de este modo su cerebro también es único, ¡todo su ser es único! ¿Y quiénes mejor que vosotros para comprenderle?

Todo cerebro de bebé tiene más o menos el mismo tamaño, da igual el sexo, lo que pasa es que las niñas desarrollan antes el uso del hemisferio izquierdo asociado al habla y a actitudes del lenguaje y socialización. Los niños en cambio son más dados al desarrollo motriz, al movimiento. Pero esto no quiere decir que haya un niño que hable antes que una niña, incluso entre hermanos mellizos ¿no os dije que tu bebé es único?

 

Desarrollo del cerebro del bebé antes de nacer

Durante el embarazo ya empieza a desarrollarse, después de la concepción esta es su evolución:

Cinco semanas:

Las células empiezan a dividirse en la región frontal del cerebro del embrión hasta la creación de dos hemisferios.

Entre cinco y veinte semanas:

Cada cinco segundos se generan entre cincuenta mil y cien mil neuronas nuevas.

Tres meses de gestación:

En la columna vertebral se forma la mielina, sustancia blanca y grasienta que envuelve los conectores que manejan los mensajes del cerebro para que sea más rápido.

Seis meses:

Empieza a formarse mielina alrededor de los conectores del cerebro del bebé.

 

Cuando ha nacido

Cuando nacen, su cerebro pesa entre 300 y 350 gramos, el peso no da más inteligencia aviso, su peso es a razón de su peso corporal. Cuando tenga 3 años, su cerebro ya es un 80% del de su tamaño adulto definitivo. A los 5 años llega al 90%.

Y todo lo que le rodee le dejará fluir su pensamiento, su forma de sentir, de vivir las emociones, de ahí la importancia de no dejar de atender sus necesidades de cualquier tipo. No existen libros de instrucciones, es una convivencia, un conocimiento y re-conocimiento de vuestro bebé y de éste de vosotros. Es alguien a quien conocer no a quien moldear, espetar su personalidad es imprescindible. Atender emociones y necesidades no es guiarlas, es estar ahí, dar amor, abrazo, escucha, mucha escucha y aprendizaje sobre todo del adulto sobre la personalidad de su bebé. No hay que enseñarles a dormir, a cuándo llorar y cuándo dejar de hacerlo, no hay que acostumbrarle a comportarse como los adultos prematuramente, si a convivir, pero la mejor lección de convivencia será el respeto que sus progenitores muestren hacia su personalidad día a día, a su forma de ser, que es y debe seguir siendo única, como únicos sois vosotros: su MaPadre.

Mayka Martín

 

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