Cuando nace el segundo bebé, o los siguientes, muchas veces nos recomiendan hacer de menos al recién nacido para no fomentar celos, o comprarles cosas igual que al bebé, pero nada más lejos de la realidad que vive el niñ@ que pasa por la experiencia de la llegada de un hermanito según mi opinión.

Sabemos que nosotros/as, debemos conectarnos al bebé, todo ello sucede gracias a los cuidados, a la atención emocional, nadie nos compra cosas o nos hace a nosotras de más, tras el parto, frente al bebé para que no sintamos celos o un peligro de pérdida de amor con respecto a nuestra familia. Es la conexión que forja el cuidado lo que nos vincula, lo que hace crecer y nutrir el amor familiar, y ello es lo que hay que fomentar entre los hijos.

 

“El roce hace el cariño”

Que, si quiere, el niñ@ mayor coja en brazos al bebé, ayude a bañarlo, ayude a alimentarlo (a colocarle al pecho o a dar biberón si es el caso), que colabore cuando cambiamos el pañal, siempre que el mayor quiera repito. Es tan sencillo como decirle ¿Quieres ayudarme con el bebé? Si no quiere si que querrá estar presente y observar, hablar al bebé y al mayor mientras realizamos el cuidado le hará sentirse incluíd@.

Los vínculos deben forjarse entre madre/padre y bebé pero también niñ@ y bebé.

Todo lo que puedan hacer juntos ayuda, pero dar tiempo exclusivo para cada un@ ayuda. Yo tenía los 15 minutos antes de dormir con cada uno de mis hijos, esos 15 minutos eran solo de cada un@. Leíamos cuantos o nos los íbamos juntos inventando, o me contaba cosas, a veces los 15 minutos eran media hora, lo que fluyera…

Que papá se quede con el bebé mientras les llevamos a solas al parque, al cine… o darnos un baño juntos. La teta por supuesto, como siempre, une mucho, es decir, los niños que hacen tándem con sus hermanos están muy unidos, sienten menos un peligro con su unión a la madre que es lo que más miedo les da.

La más alta demanda es normal en esta época, surge una crisis aunque no sean en los meses habituales, esas demandas son debidas al miedo, igual que las conocidas, debemos entender y sentir empatía ante esa emoción de temor que nace en nuestros hijos mayores, atenderla, escuchar y tener más paciencia.

En estos momentos la tribu se hace indispensable, pero solemos carecer de ella hoy día, colaborar en un grupo de crianza también ayuda, que vean a otras madres con bebés y niños mayores, que no pasa nada…

El colecho es una excelente forma de conexión. Antaño existían menos casos de celos porque solíamos dormir con los hermanos, ahora ayudados por el entendimiento del apego seguro y la atención emocional integral junto con el colecho no debe darnos problemas, es una excelente estrategia de apego entre hermanos.

Evitar la llegada del bebé, si es posible, en una época de crisis, sobre todo la de los 2 años ayuda mucho, debemos evitar caer en un cansancio extremo físico y emocional. No se deben juntar a las crisis sucesos que pongan al menor en una mayor situación de desasosiego pues nos dificulta tratar la crisis mucho.

Podría decir que si hay un apego seguro no hay celos, pero el apego no está asentado hasta que no tienen al menos 7 años, así que no es señal de falta de atención o un apego inseguro que sientan más que celos miedo, porque no son celos, es miedo, temor, a que les falte todo eso que precisan ante la llegada de otro bebé que requiere de mucha atención de nuestra fuente de apego principal: la madre, y es un signo de apego seguro, no inseguro.

Entender lo que siente nuestro hij@ nos ayudará a tratar cada situación, ponernos en su piel, recordar nuestra propia infancia y emociones, acompañar y explicar mucho, que entienda las demandas del bebé y nosotros entendamos las del bebé y las del hermano o hermanos mayores.

 

Mi vivencia

La primera fruta se la dio mi hija mayor a su hermanito, el primer baño, su primer regalo, su primer balanceo en un columpio, cambios de pañal, vestirle, elegir qué ropita ponerle… todo ello hizo que se vincularan tanto que hoy día, con 25 y 23 años son inseparables y tienen una conexión muy especial, se defienden como uno solo. Si, discuten a veces, pero se aman con todo su corazón desde pequeños. Incluso cuando su hermano tuvo ingresos hospitalarios constantes (debido a su falta de defensas) ella entendía mis ausencias y que su hermano estaba malito y me necesitaba más a mi que ella. Se llevan dos años, es decir, elegí mala fecha para tener nuevo hijo, en plena crisis, pero ayudarles a conectarse mediante el cuidado ayudó muchísimo y no me dio problema alguno.

Espero que mi experiencia ayude a otras/os MaPadres.

 

Mayka Martín

Photography: A home birth story Second Street Photography

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