Una adecuada alimentación durante los primeros mil días de vida garantiza el desarrollo físico y cognitivo del niño, así como su bienestar futuro.

Este período comprende desde la gestación (270 días aproximadamente) hasta cumplir dos años de edad, y es un concepto que nace a partir de una serie sobre desnutrición materno-infantil, publicada por la revista médica británica The Lancet, en 2008. En la actualidad se ha convertido en una estrategia de salud pública.

Esta etapa representa el momento más importante en la vida del ser humano y brinda una oportunidad singular para que los niños obtengan los beneficios nutricionales e inmunológicos necesarios, asegura Santa Jiménez, especialista cubana del Centro de Nutrición e Higiene de los Alimentos.

En esta primera etapa se forman la mayor parte de los tejidos y órganos como el cerebro, el cual controla funciones vitales como la respiración, el metabolismo, el buen funcionamiento del sistema cardiovascular y el inmunitario, entre otras. Es en este momento cuando el niño alcanza los más altos niveles de desarrollo cerebral a través de la interacción con el ambiente, aunque el proceso, en menor medida continúe.

Este período constituye el eje central del progreso integral del niño, según la especialista, es cuando ocurren los eventos más importantes de su maduración. Se estima que el 80% de las conexiones neuronales tienen lugar antes de los tres años de edad. Por lo tanto influye en el desarrollo de la inteligencia, el lenguaje, así como de las destrezas sociales y emocionales del niñ@, por lo que la atención integral en edades tempranas constituye una base determinante para los demás ciclos de la vida.

Nutrición infantil

La nutrición se considera un factor ambiental que influye en diversas enfermedades, tanto crónicas como autoinmunes. Este efecto se inicia a nivel epigenético, durante la gestación, ya que el bebé comienza a nutrirse desde su concepción. Así que es recomendable que las mujeres sigan una dieta saludable incluso antes de la concepción y evidentemente durante la gestación, en la que deben incluir suplementos de ácido fólico, hierro, yodo, calcio, entre otros nutrientes, explica la experta.

En la disminución del riesgo de contraer enfermedades crónicasposee un papel fundamental la leche materna, alimento único e irremplazable que suministra los nutrientes necesarios para garantizar el desarrollo máximo, considerado como la fuente óptima de calcio durante el primer año de vida.

En 2001 la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su 54 Asamblea- órgano decisorio supremo que se reúne en mayo de cada año en Ginebra pidió a los estados miembros el promover la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida e iniciar la alimentación complementaria después de ese período. Así mismo, la OMS, sugirió también mantener la lactancia durante los dos primeros años, hasta que la madre y el niño lo deseen.

La Leche Materna, es el alimento por excelencia, y estrecha la relación del binomio madre-hijo, ejerciendo un efecto protector contra las infecciones y la atopia (carácter hereditario de quien presenta reacciones alérgicas con una frecuencia elevada).

Son numerosos los estudios que muestran que la Leche Materna disminuye el riesgo de obesidad en la vida adulta, lo que sucede de manera contraria en los niños alimentados con fórmulas con un crecimiento rápido en la primera semana de vida, quienes tienen mayor riesgo de ser obesos en la edad adulta.

Una investigación realizada por el Instituto de Fisiología de la Universidad de Zúrich, en Suiza, señala que la leche materna es la mejor entre los mamíferos, pues contiene 200 moléculas de azúcares diferentes, a diferencia de la de vaca que solo posee 50.

De acuerdo con cifras publicadas por la OMS, incrementar el consumo de leche materna en los bebés podría prevenir 800 mil muertes infantiles. Además, ayuda a reducir la posibilidad de padecer cáncer de mama en las madres, por lo que salvaría a 20 mil mujeres en todo el mundo.

Es importante introducir nuevos alimentos en los pequeños a partir de los 6 meses para desarrollar hábitos nutricionales adecuados. En este sentido, la dieta debe ser rica en proteínas, minerales y vitaminas como la A, B, D, K, entre otras, imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo.

El hierro también es fundamental, pues influye en el crecimiento dendrítico del hipocampo (una de las principales estructuras del cerebro).

Estudios epidemiológicos revelan que los desequilibrios nutricionales y metabólicos a edades tempranas pueden tener un efecto persistente sobre la salud del niño y repercutir en su vida adulta, en trastornos como un metabolismo energético en reposo menor y un mayor contenido de masa grasa.

De acuerdo con la doctora, los daños que se generen durante estos primeros mil días tienen consecuencias irreversibles en el individuo, que se traducen en morbimortalidad futura y afectación en el desarrollo mental y motor. A largo plazo pueden asociarse también con un bajo rendimiento intelectual, disminución de las habilidades de trabajo y alteraciones en la capacidad reproductiva.

Principales problemas nutricionales 

Se calcula que a nivel mundial más de 42 millones de niños menores de cinco años sufren de sobrepeso. Esta situación ha llevado a los países a tomar medidas.

Según la especialista, algunas de las metas a lograr en términos de nutrición para el 2025 incluyen reducir en un 50% la anemia en mujeres en edad reproductiva, disminuir el bajo peso al nacer en un 30%, así como frenar el incremento de la diabetes y la obesidad en la infancia.

Para ello es esencial un enfoque global de la nutrición en la actualidad, desde la perspectiva de mejorar la calidad de vida.

Una buena nutrición es la clave para romper el ciclo intergeneracional de la pobreza, en tanto permite el crecimiento de niños más saludables, los cuales crecen como adultos sanos y menos proclives a enfermedades que puedan afectar su inclusión productiva y social, enfatiza la doctora.

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