La leche materna contiene anticuerpos, defensas, únicas que se acumulan en las madres a lo largo de nuestra vida y que luego pasamos, con la lactancia materna, a nuestros bebés.
Las proteínas, el azúcar y la grasa exactas que requiere el bebé recién nacido para asegurar su desarrollo, son parte de la composición de la LM, pero no sólo eso, también contiene inmunoglobulinas conocidas como anticuerpos que ninguna fórmula logra incluir en su composición.

La leche materna es única, única de cada madre y aporta todo lo necesario para el desarrollo del recién nacido y además no daña su sistema digestivo porque el tiempo de asimilación es corto, unos 45 minutos, y ello facilita el funcionamiento de los aún inmaduros riñones del bebé lo que contribuye a evitar los cólicos y el estreñimiento.

“La leche de fórmula contiene proteínas, azúcar, grasa y taurina pero la diferencia con la leche materna es que llega hasta el bebé con la dosis justa de cada componente y al ser de la misma especie, el beneficio no tiene comparación, explicó la doctora Marta Herrera, responsable del Banco de Leche Humana del Hospital Materno Infantil San Pablo.”

Las inmunoglobulinas son la carga de anticuerpos que acumulamos cada mamá a lo largo de su vida contras todas las enfermedades que hemos padecido y son esos anticuerpos las que la vuelven única y que ninguna fórmula puede proveer, indica Herrera.

“Las proteínas de la leche materna, el azúcar, la grasa es totalmente diferente a la proteína, el azúcar y la grasa de la leche de vaca, la vaca está preparada para llegar a adulta mucho menos tiempo que el humano entonces se produce un engorde rápido y son esa grasas, las proteínas que tiene la leche de vaca que le cuesta mucho al organismo del bebé absorber, asimilar, de digerir. No está preparado para recibirla porque no es de la misma especie”

Dio como ejemplo la cantidad de hierro contenido en la leche materna y en la leche de vaca y es la humana la que se absorbe completamente una vez digerida porque el riñón del bebé está preparado para hacerlo sin dañarse.

“El riñón del recién nacido no está preparado aún para filtrar, que desecha todo lo que no sirve y las toxinas y esas moléculas de la leche de otros animales son mucho más pesadas para el riñón del bebé y producen microlesiones que no se ven, no dan una sintomatología pero que están dañando y produce pérdida microscópica de sangre y eso pasa por dentro del cuerpo del bebé mientras toma leche de vaca”

En el tiempo de absorción de la Leche Materna es de unos 45 minutos, en cambio el tiempo de absorción de la leche de vaca es de cuatro horas de digestión tiempo en que esta fermenta en el sistema digestivo del bebé y como consecuencia sufre cólicos y estreñimiento. No olvidemos que la leche artificial contiene trazas de leche de vaca.

“Por eso el bebé que mama directamente defeca y al rato ya tiene hambre y por eso es demandante, y muchas veces la mamá interpreta que no satisface pero lo que pasa es que en una hora y media su barriguita ya está vacía y lista para seguir recibiendo alimento”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el niño reciba leche materna por dos años o más (hasta que madre e hij@ deseen) y que su suspensión se de por iniciativa del niño o la madre y no del pediatra. Según el Estado Mundial de la Infancia de Unicef, el 24% de los niños menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva.

Imagen de @Homesweethomebirth

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