Tras publicar un fragmento sobre el derecho a no compartir, ha habido algunas personas que no entendían la necesidad de no obligar a compartir, así que explicaré mi vivencia aplicando ese “no enseñar a compartir”.

Obviamente tanto Carlos González como la psicóloga Rosa Jové desaconsejan obligarles a compartir. Por lógica los adultos no lo prestamos todo ¿por qué ellxs sí? Obligarles, al margen de que es no respetuoso, es adultocentrismo, el adulto impone su voluntad para con la del niñx.

También, apliquemos la lógica, de que hay cosas muy preciadas para nosotros los adultos que no prestamos, para un niñx sus juguetes son muy preciados y ni siquiera entienden que van a prestarlos un ratito, recordad que no poseen el sentido del tiempo hasta más allá de los 5 años. Así que recuerda cuando le digas que debe dejar algo que significará que es para siempre, no un rato, y que, por lo tanto, perderá algo muy preciado… ¿prestarías tu pareja? Eso es lo que siente un niñx cuando le obligas a dejar algo que quiere, encima para siempre…

Así que, habiendo leído esto de estos expertos, y otros, al respecto NUNCA he obligado a compartir nada a mis hijos, ni e incitado a ello, ni lo he sugerido, ni siquiera entre ellos. ¿Y qué pasa cuando haces esto? Pues que reina la paz… en el parque, en casa, en casas ajenas. Simplemente al ser respetado su derecho, respetan y comprenden la necesidad de respetar la necesidad del otro, su propiedad y deseo. Con el tiempo empiezan a intercambiar, a confiar en que lo que prestan será devuelto, pero eso pasa cuando tienen casi 5 años, depende del niñx. Se vuelven generosos a partir de esa edad, dialogan, hay cosas que nunca prestarán, como nosotros con nuestra casa o pareja… pero desde luego es lo mejor que he hecho con la educación de mis hijos que en breve cumplen los 8 años. Son muy empáticos, respetuosos y sensibles a lo que sienten o necesitan los demás, dicho incluso por sus respectivas tutoras, así que no es ceguera de madre enamorada, que lo estoy de mis hijxs claro, pero que ello no me impide ver fallos.

¿Y qué hacía si en el parque ocurría lo que siempre pasa con los juguetes de los otros niñxs?

Pues muy sencillo, les decía: ¿tú quieres prestar tus cosas?

¡No!

Pues respeta el derecho de ese niñx, siente lo mismo que tú con su juguete.

Y así de sencillo, lo aceptaban y se iban o jugaban cada uno con lo suyo. A veces he tenido que impedir que la madre obligara a dejarle el juguete a mi hijx, y recuerdo la mirada de su hijx como no entendiendo que yo, una adulta, le respetara, luego ponían una sonrisa y alguna vez dejaban incluso el juguete tras ver mi reacción.

Nunca he tenido que ver sufrir una rabieta porque mis hijxs querían algo de otrx, ni que mis hijxs la sufrieran por verse obligados a algo que no deseaban.

Precisamente el no obligar a compartir es algo muy positivo, no le enseñes a compartir, lo aprenden ellos solos, con o sin ejemplo, es la empatía que nace de la crianza respetuosa lo que les hace generosos con los años, pues, normalmente, los adultos no prestamos nada… pensadlo, es raro que vean ese ejemplo en nosotros.

Y esta es mi vivencia ¿cuál es la tuya?

 

Mayka Martin, asesora en Crianza Respetuosa

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